La ENOE del INEGI ubica a Coahuila en el 1er lugar nacional con la menor informalidad laboral (33.3%) durante el 4T del 2025, un indicador que fortalece su competitividad para atraer inversión y mejorar las condiciones de empleo.
En un país en donde la informalidad laboral promedió el 55.0% al cierre del 2025, Coahuila destacó con el mejor desempeño nacional: registró el 33.3% en el cuarto trimestre, la tasa más baja entre las 32 entidades federativas. El resultado es una señal potente para el ecosistema empresarial, porque sugiere un mercado de trabajo más estructurado, con mayor presencia de empleo formal y un entorno más favorable para operaciones que requieren estabilidad y cumplimiento.
Ranking nacional: Así se movió el tablero
Coahuila encabezó el ranking de menor informalidad laboral, por delante de Nuevo León (35.4%) y Chihuahua (36.2%), de acuerdo con la ENOE del 4T del 2025. En el extremo opuesto, Oaxaca (80.1%), Guerrero (75.7%) y Chiapas (74.9%) presentaron los niveles más altos, lo que evidencia una brecha regional marcada en la calidad de la inserción laboral. En términos simples, el 33.3% de informalidad implica que alrededor de 66.7% de la población ocupada en Coahuila se desempeña en condiciones de formalidad (100% – 33.3%).

Lo que significa para empresas (y para la región)
Para una economía que compite por inversión, cadenas de proveeduría y expansión industrial, liderar en formalidad suele asociarse con ventajas prácticas: mayor orden en la contratación, mejor trazabilidad administrativa y más estabilidad de la fuerza laboral. En el 4T del 2025, Coahuila registró 1,600,412 personas ocupadas, un volumen que dimensiona su capacidad operativa como mercado de talento. Además, su tasa de trabajo asalariado fue de 78.5%, un rasgo típico de mercados laborales más “empresarializados”, donde predominan relaciones subordinadas y remuneradas.
Los retos: desempleo relativo y calidad del puesto
El liderazgo en formalidad convive con un foco que también importa a negocios y familias: la tasa de desocupación en Coahuila fue de 3.1% en el 4T del 2025, y figuró entre las más altas del país (Tabasco 4.2%, Sonora 3.5%, Ciudad de México 3.3%, y Coahuila y Jalisco 3.1%). En números, esto equivale a 51,516 personas desocupadas en la entidad durante ese trimestre. También se registró una subocupación de 5.2%, indicador que suele relacionarse con personas que sí trabajan, pero necesitan más horas o mejores oportunidades para completar su ingreso.
Formalidad no es solo “un papel”, es estabilidad
Incluso siendo líder nacional, Coahuila reportó 533 mil personas en empleo informal (todas las modalidades) en el 4T del 2025, lo que recuerda que el reto no está resuelto y que hay segmentos que aún quedan fuera de esquemas formales. Y el dato tiene matices de desigualdad: la informalidad fue mayor en mujeres (36.3%) que en hombres (31.4%) en el estado, una brecha que apunta a barreras de acceso y permanencia en empleos formales. En un entorno empresarial moderno, reducir esas brechas suele ser tan importante como atraer inversión: impacta productividad, rotación y bienestar en los hogares.